EL FILOSOFAR DE LOS PROFESORES

Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
Facultad de Psicología.
Didáctica y organización escolar.
Alumna: Torres Suárez Lizbeth Amayrani.
Sección 05.

Formación de la experiencia docente.
La palabra formación se vincula con los conceptos como: crítica, integral, creatividad, desarrollo, entre otros. En ocasiones, se le define desde variados apellidos, formación de psicólogos, químicos, físicos, sociólogos, profesores, etcétera. Es habitual, separar la formación personal de la formación profesional; tal dicotomía se utiliza tanto para tratar de explicar como también para no hacerlo. Una vez establecida la dicotomía de formación a cada una de ellas se le asignan sus propios ámbitos y dimensiones.
A la formación personal se le ubica en la familia, la iglesia, los medios de comunicación, grupos de amigos, etcétera, mientras que a la formación profesional se le determinan ámbitos como la institución educativa, centro de trabajo, entre otros.
La formación implica un cambio, aun cuando el concepto cambio este orientado hacia la adaptación o hacia el cambio del cambio. Esto obliga a especificación del concepto: a qué cambio nos referimos, a qué ámbito y en qué dimensión.

Toda formación parte de la experiencia.
Es frecuente pensar en procesos de formación que no consideren la experiencia, a la educación tradicional se le criticó precisamente por ello, por establecer el carácter formativo de contenidos y métodos de enseñanza válidos para cualquier situación y cualquier persona.
La preocupación de Dewey no le bastó para analizar la psicología de la experiencia, pero si para darse cuenta de que ahí se encontraba una clave, a la vez que un reto para la pedagogía, un reto aún por saldarse.
Partir de la experiencia para sustentar la teoría de la formación, no implica apologizar los conocimientos que en ella residen, sino cuestionar las certezas y sacudir la seguridad que en ellos proporcionan. Partir de la experiencia implica desalinear tanto a sus modelizaciones como a la subjetividad que la elabora así como hacer objeto del pensamiento crítico  a los ámbitos que intervienen en la formación de la experiencia.

La experiencia no es más objetiva que subjetiva, ni podemos formarnos sólo por una de estas vías. La preeminencia de lo objetivo sobre lo subjetivo “objetivismo” ha dado lugar a enfoques reduccionistas de carácter sociologista, economicista, estatista; por su parte, la preeminencia de lo subjetivo sobre lo objetivo “subjetivismo” ha dado lugar a enfoques reduccionistas de carácter psicologista. En el primero, prevalecen los caminos que hacen énfasis en lo determinante de las estructuras objetivas de carácter económico y político disminuyendo o condicionando en menor o mayor medida la subjetivad; en cambio el segundo, el voluntarismo adquiere una desproporcionada dimensión determinando la movilidad y/o la inmovilidad d lo objetivo.
La dialéctica de lo subjetivo y lo objetivo implica que:
  • A través de la subjetividad de cada persona se expresan diversos ámbitos de formación por lo que lo social hace permanente e indisociable presencia en lo objetivo.
  • Cada persona posee sus propias cualidades subjetivas que son distinguibles de las del otro con quien mantienen relaciones en los ámbitos de formación.
Considerando lo anterior tenemos que la dicotomía en la formación de los docentes implica recibir condiciones, por un lado objetivas y por otro lado subjetivas. El camino de la objetividad se refiere a lo que el maestro hace, como lo hace, donde lo hace y con que lo hace, implica: planes, programas, libros, bibliotecas, aulas, tecnología, normas, entre otros.
La subjetividad por su lado implica intereses, necesidades, certezas, modelos valores, ente otros.

La Continuidad y discontinuidad en la formación.
Dewey desarrolló en el campo pedagógico las categorías de la continuidad, integración e interacción para dar cuenta de una teoría educativa que se sustentara en la experiencia; y distingue dos tipos de experiencia:
  1. Anti educativa, caracterizada por detener o perturbar el desarrollo de ulteriores experiencias, por engendrar embotamiento, falta de sensibilidad y de reactividad. Su falta de conexión puede engendrar artificialmente hábitos dispersos, desintegrados, centrífugos.
  2. Educativa, caracterizada por provocar experiencias futuras deseables
Este principio de continuidad de la experiencia aparece en toda tentativa para distinguir las experiencias que son valiosas educativamente de las que no lo son. La característica básica del hábito es que toda experiencia emprendida y vivida modifica al que actúa y la vive. El principio significa que toda experiencia recoge algo de lo que ha pasado antes y modifica en algún modo la cualidad de la que viene después.
Dewey a la continuidad de la experiencia le agrega la interacción y al mismo tiempo le asigna al educador el papel de evaluador y juez de la experiencia del que aprende, así como orientador en s madurez señala que en el ecuador como ser maduro “descansa la responsabilidad de crear las condiciones para el género de experiencias presentes que tenga un efecto favorable sobre el futuro”
La pedagogía adaptacionista no niega el cambio, sino que estableciendo el ideal lo califica de éxito, de normal y de madurez.
El tiempo para transformar no se inscribe en la perspectiva de continuidad sino en la discontinuidad, si no en la perspectiva de la integración sino en la desintegración. La ruptura no es total pero si radical; no es brusca pero cuando se desencadena así lo parece; se va gestando en diversos ámbitos de formación pero se expresa por el eslabón más débil. Busca el cambio del poder, poder que se niega a cambiar, pero expresa también un poder.

Dialéctica de la doble dimensión de formación:
Para Héller la vida cotidiana está caracterizada por la continuidad; el pragmatismo, economismo, ultra generalización, mimesis, prejuicio, espontaneismo y entonación; en ella prevalece el hábito, la costumbre, la hormona, la razón, es decir, la permanencia. La formación en lo cotidiano es continuidad e integración, funciona en términos de adaptación, por ello, no es gratuito que héller piense que el prejuicio es la categoría del pensamiento cotidiano. En cambio el cognoscitivo no implica necesariamente una ruptura en la estructura subjetiva, es más bien un cambio de acomodamiento en el movimiento de integración
Para realizarse la ruptura se requiere pensar lo cotidiano de una manera no cotidiana, es decir, pensar en lo impensable, en lo que no ha sido objeto de nuestro pensar. Construir como objeto propio la teoría del poder político en la vida cotidiana las facetas ocultas de la dominación. Aquellas disposiciones del tiempo y las cosas que a costa de parecernos normales ya no se dicen y que sin embargo nos condicionan.
El ejercicio de desvelamiento establece una idea básica para la formación; que se refiere al tiempo de duda, confusión, indagación y creación. Este es el tiempo de formación por existencia pues en él, el cambio está orientado por  una intención transformadora, por ello la experiencia de formación en dimensión de ruptura se caracteriza por la discontinuidad, desintegración y desadaptación.
Se trata de pensar lo cotidiano desde la búsqueda obsesiva del poder, recuperando  al lado de la duda, la confusión, y la creación, la convicción de la carencia y lo posible “a fin de pasar de situación primera juzgada insuficiente y mediocre a otra situación considerada mejor.
La formación en dimensión de ruptura es de corta duración, el momento de la discontinuidad es corto aun cuando se haya ido preparando en la dimensión de continuidad. Al igual que en la continuidad se está lo cotidiano, es en lo continuo donde se gesta lo discontinuo. Toda discontinuidad deviene a su vez en nueva continuidad así la ruptura no deriva en el escepticismo ni en la irracionalidad, las nuevas razones son absorbidas por la cotidianidad y se fortalecen y maduran en tiempo de duración.
La ruptura personal no es solo  producto de condiciones objetivas ni solo de condiciones subjetivas pues, cada persona tiene rupturas como expresión de momentos concretos. Y esto se da precisamente porque la dialéctica de las dimensiones de formación no es mecánica ni evolutiva, tenemos que ante más se prolonga la duración, la formación deviene en adaptación; por ello, la integración es la negación de la formación como cambio del cambio. Este proceso no se realiza solo en el campo racional, ya que no todo se trata simplemente de sustituir una razón por otra, pues toda la oficialización de la razón califica a las otras de irracionales tendiendo a perpetuarse como la única verdad. Toda oficialización de la razón requiere de un marco institucional que la avale y elabore el programa de su continuidad recurriendo a persuadir más que con argumentos intelectuales con argumentos valorativos, afectivos y emocionales; así, la defensa de la razón del poder se convierte en la defensa de la propia razón del individuo.

Mi formación personal
Mi nombre es Lizbeth Amayrani Torres Suárez, tengo 22 años de edad, nací en Morelia, y viví hasta lo ocho años en una localidad de Guanajuato llamada Jerécuaro;  Lugar de origen de mi madre. Tanto ella como mi padre son de origen campesino, pero ambos vinieron Morelia a estudiar y años después a trabajar. Mi formación personal se ha visto influida por esas cuestiones, tanto campesinas como urbanas y los valores que se me han inculcado es el respeto, la honestidad, la lealtad, la disciplina, responsabilidad, equidad, solidaridad, ayuda al prójimo, entre otras, mi papá es docente en el sector educativo, y considero que por esa cuestión me he enseñado a ser abierta a conocer y explorar mis propias habilidades, por parte de mi mamá también, pero en menor grado de intensidad, mi mamá pertenece al sector salud y valora más la disciplina, el orden, la limpieza y responsabilidad y me han enseñado todo lo necesario para poder hacer los cosas por mí misma. No debo dejar de lado a mi abuela, que fue quien me cuido los primeros ocho años de mi vida, ella al igual que mis padres me enseñó a amar la naturaleza, los pequeños detalles, el ser autosuficiente, y brindarle mi apoyo a quien lo necesite. Respecto de la religión que se ha practicado en mi familia y, que actualmente no le doy mucha importancia, es la católica; Me enseñaron a respetar las ideologías de los demás sin creer que un día tendría que abstenerme de en la que ellos me formaron. Desde que era pequeña acudí a clases de inglés, computación y natación; ya en la secundaría pertenecí a la banda de guerra de la misma, experiencia que me sirvió mucho, enseñándome disciplina militar, el valor de la competitividad, la amistad, y sobre todo el que una niña puede, si lo desea, llegar muy alto en una actividad –ya que todos confiaban en mí, menos yo-, también estuve en clases de danza polinesia, uno de mis mejores pasatiempos pues aparte de enseñarte a bailar te enseñan a conocerte a ti mismo, desarrollar habilidades sociales y hasta un lenguaje corporal nuevo. Actualmente mi trabajo curricular y extracurricular son uno de los aspectos más importantes que ha llevado a que mi formación personal vaya nutriéndose, porque considero que es un punto donde todo lo que he aprendido anteriormente lo he estado plasmando de a poco para lograr mis pequeños objetivos de cada semestre, y esto es bueno tanto para uno como persona, para los trabajos que hago y para mi futuro profesional.

Mi formación escolar hasta ahora.
Curse el Jardín de niños en Jerécuaro, Guanajuato por 3 años,  la verdad que no tengo muchos recuerdos de ello; posteriormente, en la misma localidad curse el primer y mitad de segundo año de la primaria en la Primaria Sor Juana Inés de la Cruz, es una escuela pública pero que en sus inicios había sido trabajada por monjas, por tanto tenía un poco de trato o enfoque similar; después nos mudamos a la cuidad de Morelia, donde curse el resto de segundo, tercero y cuarto en el Instituto Pedagógico de Morelia, y culminé mis estudios en la Primaria Hijos del ejercito pero cada año restante en un turno diferente (quinto por la tarde y sexto en la mañana), este ultimo movimiento en la escuela fue un poco revitalizante, conocí a quien es una de mis mejores amigas, la mejor profesora que he tenido y la única vez que he ido a clases por las tardes, en mis recuerdos siempre tengo algo bonito de ese lapso de tiempo; luego continúe en la Escuela Secundaria Técnica número 65 “Profesor Jesús Romero Flores” de esta etapa de mi vida tengo muchos muy buenos recuerdos escolares, como desde chica había ido a inglés no tuve que presentar la materia, al contrario, estuve ayudando a mis profesores en sus clases (al parecer desde entonces me atrajo lo de apoyar a mis profesores), también nos asignaban talleres y me tocó la dicha de pertenecer al taller de costura, todo era bueno ahí, las compañeras, las profesoras, los temas de trabajo así como los temas y sobre todo las relaciones interpersonales que en esa aula se generaron, terminé la secundaria y entré a la Preparatoria Rector Hidalgo, una escuela particular que pertenece a la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, debo de confesar que esta fue mi peor etapa como estudiante, como hija, compañera y hermana… lo único que sé y que podría explicar es que me perdí, perdí el sentido de pertenencia, nunca me sentí cómoda en la escuela, no tenía ganas de absolutamente nada, este es un trabajo que hasta la fecha estoy llevando con mi terapeuta porque es fecha que no sé qué pasó, pero si sé que cambié mucho, mucho para mal, lo digo sinceramente, me pasé dos años de más en esta etapa y luego decidí iniciar la carrera de psicología, lo primero que me atrajo de ella era la posibilidad de estudiar al termino algo que me llevara a la criminología, el psicoanálisis o la sexología, con esa idea entre y desde entonces me he esforzado lo suficiente para que la historia de la preparatoria no se repita, me siento a gusto,  disfruto mucho mis clases, trabajos, tareas y colaboraciones.
A los seis meses de entrar se presentó la oportunidad de trabajar con una compañera y hacer una investigación junto con una profesora, la cual fue presentada en el congreso que organizó la facultad en mayo de ese año, desde entonces no me he despegado, ni de mi querida compañera de investigación ni de diversos profesores para conocer más de sus áreas laborales, de  la parte de la psicología que ellos trabajan y estudian pero sobre todo de la carrera que tanto me gusta. Ahora trabajo con dos profesores y estoy en busca de que un trabajo que hicimos en  colaboración en una materia anterior sea presentado en otro congreso, en realidad no tengo una claridad si seguir los temas por los que entré aquí, o desarrollar más otros caminos que se me han brindado la oportunidad de abrir, lo que sí sé es que me encanta lo que hago y me encantaría seguir haciéndolo por mucho, mucho tiempo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

LA DIDÁCTICA GENERAL

LOS MODELOS DIDÁCTICOS COMO INSTRUMENTO DE ANÁLISIS Y DE INTERVENCIÓN EN LA REALIDAD EDUCATIVA

La planificación como organizadora del trabajo del aula